Espejismo En el Alba
Amanece, en un rincón del cielo, y el viento aúlla confesándome, Que está cansado del vaivén. Aquellas nubes se mueven sonámbulas. Son blancas y están rotas. Se impregna en mi retina la esencia del sol, y todo porque pretende cubrir la Aurora con cortinas de colores. Cuando todo es inefable, Hay ademanes de fuga sobre la hierba. Empieza el eco, en el frondoso bosque de tus palabras, Que se mueven entre algodones de carbón, Marchitando el invierno. El humo se quita la coraza. Ahora solo es una frágil niebla distante, que es imposible de apreciar en esta pólvora infame, Invisible pero ambigua, Como un espejismo en el alba.