Limerencia
Siempre creí en tu pensamiento etéreo, que aguarda en ranuras escondidas debajo de capas de sal. Ahora puedo verte, te imagino esperando en marcos de puerta. Para ti no pasan las horas. Dibujo tu figura de un trazo, cada noche soleada en la que la luna yace a mi lado. Y ahora me encuentro aquí, intentando atrapar las olas del mar, mientras se me escapan las ideas. Los Amantes, René Magritte, 1928